miércoles, 22 de abril de 2009

*** LAS RELACIONES PERSONALES (I)

Lo siento. Estoy un poco como la primavera, que va y viene y aún no se entera de que ha llegado ;-) La verdad es que el curso en el que estoy inmersa me tiene un poco loca, que la agilidad y la destreza de una ya no es lo que eran y los años no pasan en balde :-( Uf. Y los cuarenta que se vislumbran...


... y hablando de gente nueva paseándose por nuestra historia, sigo constatando que es tremendamente enriquecedor compartir la vida con personas que traen aires nuevos a nuestros días. El otro día, ¡cómo no!, estuvimos hablando sobre las manifestaciones de afecto, sobre besos y abrazos que damos (o no damos) y sobre ese espacio fantasma que pretendemos preservar a toda costa, ese campo de fuerza que activamos para que nadie nos invada. Casi .

La mayoría de expertos reconoce que
las personas que manifiestan su afecto
suelen ser más libres, espontáneas,
con menos prejuicios
y mayor capacidad de goce sexual.


Los padres que promueven que sus hij@s expresen sus afectos sin inhibiciones, les ayudan a tener una vida sexual más sana y satisfactoria, al romperse la asociación entre afecto, sexo y algo negativo, convirtiendo a ambos en algo bueno y, sobre todo, natural, que han aprendido en el hogar. Con frecuencia, las encuestas sobre conducta sexual colocan a los franceses a la cabeza en cuanto a la frecuencia de sus relaciones íntimas, lo cual tiene como una razón el que su cultura del amor sea más abierta. Una desinhibición que les permite besar, abrazar o acariciar a su pareja, sea en el metro, parques, calles, o cafés. Es en ese entorno en donde han surgido algunas de las ideas y posturas más revolucionarias y liberadoras a lo largo de la historia, al desligarse primero de los tabúes, mitos y prejuicios sobre la sexualidad de cada persona y el afecto que va ligado a ella, para después, acometer empresas que afectan al conjunto de la sociedad.

La idea con la que partimos siempre es que
compartir nuestros sentimientos
es una práctica arriesgada,
una práctica que nos deja indefens@s
y un argumento para que l@s demás
nos hagan daño.



El modo en que nos relacionamos suele ser muy diferente y está marcado por:

- Lo que pensamos, es decir, las creencias internas que se tienen.
- Quiénes sean las personas que se encuentran.
- Las actitudes que manifiesta cada persona.

Hay personas que resultan poco cercanas, que ponen un muro entre ellas y los demás. Resultan distantes, inaccesibles y es difícil entablar una comunicación dinámica y bidireccional. Dan la impresión de tener seguridad en sí mismas, pero tras esa máscara hay miedo (ése post sobre las máscaras...;-)). Intentan controlar con su frialdad un mundo sentimental casi muerto, razón por la que evitan el contacto afectivo. Sostienen, en los casos más extremos, una rigidez generalizada sobre lo que sienten. Se extrañan de sus afectos, ni los conocen ni los quieren conocer.

Todos tenemos un inconsciente en el que permanecen los sentimientos que censuramos, los deseos que nos prohibimos y las dificultades que no hemos podido elaborar. Estos materiales psíquicos se fraguaron en nuestra infancia, una época en la que aún no teníamos recursos para organizar las emociones. Si tampoco se pudo hacer más tarde, nos defenderemos de esas emociones con una coraza de frialdad.


Los conflictos son parte de la vida, parte de las relaciones con otras personas que, por
un lado, nos enriquecen y por otro, nos sitúan ante las infinitas perspectivas, ideas, planes,
formas de ser y de estar en el mundo. De ahí surgen los desencuentros, pero si hacemos de
cada conflicto una oportunidad para reflexionar parándonos y pensando con serenidad en
lo que ocurre y buscando caminos para que todas las partes implicadas ganemos y nos
enriquezcamos, habremos conseguido que los conflictos nos ayuden a crecer y a ser mejores
personas.

...Mañana acabo este post, que sin querer he tenido que recortar; hace tantos días que no estámos juntos que cuando me pongo, no hay quien me pare ;-))))

Espero que éste final de Abril esté siendo bueno,
lleno de esa luz de primavera
y ese olor de tantos árboles en flor.
La primavera nos pone en marcha de nuevo,
nos recarga,
nos lanza...


Besos locos,
tiernos y dulces,
muy dulces...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues si, Larry, ya tenemos aquí a nuestra prima.....vera, y ha entrado fuerte....Uff, no quiero imaginarme el verano.....
Leyéndote parece muy fácil lo de abrirnos a los afectos, pero luego, en las relaciones día a día, nos cuesta bajar la coraza...Será el miedo a que nos dañen o el sentirnos vulnerables si saben demasiado de nosotros...