domingo, 21 de diciembre de 2014

** REFLEXIONES DE FIN DE AÑO...

Te ex-quiero
Del blog "El rincón de Floricienta"

(...)

Todos tenemos un ex, o dos, o varios. Personas que han formado parte de nuestras vidas y que en más o en menos tiempo y que con más o con menos sentimientos, marcaron un antes y un después en nuestra historia.

Ex, una palabra indecorosa, antiestética, que casi siempre viene acompañada de dolor de estómago, de recuerdos repletos de nostalgia, confusión, rencor y a veces de odio. ¿Por qué? ¿Por qué en la mayoría de los casos, después de haber roto una relación sentimental ya no volvemos a tener contacto, ni una relación cordial o de amistad, con una persona con la que hemos compartido tanto? ¿No es triste? Es tristísimo.




Personas con las que hemos compartido nuestro cuerpo, nuestros besos, nuestra piel, nuestros secretos más íntimos. Personas a las que juramos amor eterno, personas con las que recorrimos el mundo de la mano, personas que hicieron de sus chistes nuestra sutileza, personas con las que nos pasábamos horas y horas hablando hasta que los gritos se hicieron protagonista de una película que empezó siendo de amor, y terminó siendo un thriller de Hitchcock. Personas con las que diseñamos planes y construímos puentes que creíamos indestructibles. Preciosas historias que se esfumaron en un recuerdo amargo. Los mejores años de nuestra vida, nuestro amor hecho hijos y cientos de te quieros que volaron al viento sin dueño. Sin rumbo. Sin prisa.




Y hoy si te veo no me saludas. No te saludo.
Y hoy no te quiero. Hoy te odio.
Y hoy ya no me pareces guapo, ni guapa. ¿Cómo pude fijarme en ti?
Y hoy olvidé todo eso que me enamoró de ti. Aunque bueno, realmente creo que nunca lo estuve.
Y hoy no eres nadie para mí. Ni un amigo, ni una amiga. 
Y hoy cuando me hablan de ti me sumo a la indiferencia o si aún no lo he superado, te critico hasta quedarme sin más argumento que insultos vacíos de lógica.
Hoy ya no guardo tus fotos. O sí. Eso nunca lo sabrás.
Y hoy ni siquiera, me permito el lujo de pensar en ti.

¿No es mohíno? Lo es y mucho.




Para ser un buen ex, debiste ser primero una buena pareja. Y quiero pensar que muchos de nosotros no lo fuimos, porque si no ¿qué sentido tiene odiar a nuestros exs? ¿Qué sentido tiene no darles un espacio en nuestras vidas? ¿Pudimos amar tanto a alguien que hoy ni siquiera nos importa?. Quizás los prejuicios, esta estúpida sociedad que nos ha enseñado a amar de una forma tan tóxica, hace que no esté bien visto tener relación con personas que formaron parte de nuestro pasado. Cuando deberían ser ellos y ellas nuestros mejores amigos. Esas personas con las que compartimos más que con cualquier otra persona en el mundo. Esa persona a la que regalamos nuestra desnudez, el olor a recién levantado y el último beso de cada luna. Esa persona con la que dibujábamos vacaciones, partituras hechas canción sin melodía y personas que creímos nuestra alma gemela. Posiblemente lo fuera. Aunque no durara para siempre.




¿Por qué nos odiamos?
¿Por qué tienes que odiarme?
¿Por qué aunque hoy ya no seamos pareja ni nos una ese vínculo sentimental, no podemos mantener una relación sana, desearnos lo mejor y darnos un abrazo sincero cada vez que nos veamos? Por suerte aún hay ex parejas que lo hacen. Hay ex parejas que supieron afrontar con madurez su ruptura y hoy,  son mejores amigos. Que hoy son padres compañeros de criaturas maravillosas. O son conocidos que se saludan cordialmente y se desean lo mejor. No celan de sus actuales parejas, porque eso, está más que superado.




Supongo que el problema está cuando no se supera. Porque acaso ¿el odio no es una forma de amor? ¿acaso llamar la atención del otro aún siendo de malas formas, no es una manera de decir “hey, aún te quiero”? Sí, lo es. Y quizás por eso la gran mayoría de nosotros no es capaz de ver a un ex como lo que fue. Una persona importante en nuestras vidas que por encima de todo, merece el mayor de nuestros respetos. O no. Porque como dije antes para ser un buen ex, tuviste que ser una buena pareja”. Y entiendo esos casos donde el mal querer hizo mella, donde nunca existió una amistad ni un amor sincero. Entonces en esos casos, se entiende que un ex quede desterrado para siempre.




Me gusta pensar que aunque tengamos el mismo nombre y apellidos durante toda nuestra vida, que aunque el número de nuestro DNI y Seguridad Social no cambie, realmente podemos llegar a ser varias personas distintas en una misma vida. En mi caso, yo a las quince años no era igual que a los veinte. Ni a los veinticinco era igual a la mujer que soy hoy en día. Estoy hecha de experiencias, de caídas, de estúpidos errores que cometí en el pasado, de melodías rotas y melodías eternas que siempre bailarán al son del sol de Octubre. Estoy hecha de ti, de ti y de ti también. Hecha de besos inexpertos y hecha de besos maduros. Estoy hecha de lágrimas, de corazones rotos y de promesas que nunca se escribieron. Estoy hecha de amor, de decepción y de todas esas personas que pasaron por mi vida. Estoy hecha de ex- te quieros, y de todos esos exs que me enseñaron (unos mejor que otros) a ser quien soy hoy en día. ¡GRACIAS!




Porque por muy mal que nos fuera, por muy mal que ese ex o esa ex nos lo hiciese pasar, debemos sentirnos agradecidos.

Agradecidos por lo que nos dieron, por lo que nos quitaron.

Por todo lo que crecimos y aprendimos a su lado.

Por la forma en la que nos amaron, aunque nos amasen mal o simplemente no lo hicieran.

Por esos días de sus vidas que eligieron pasarlo con nosotros y aunque hoy seamos un ex odioso para ellos, en el fondo de nuestro corazón, si alguna vez hubo amor de verdad, hubo amor al fin y al cabo, ese recuerdo perdurará el resto de nuestras vidas.




Hoy que te tengo delante, te miro con los ojos estallados en lágrimas y suplicándole al cielo que no te conviertas TÚ en unos de mis exs. Porque quiero quererte siempre, amarte siempre, contar arrugas a tu lado y decirte al oído en un último suspiro “gracias”.

Te ex-quiero.

Y te ex-querré siempre.

(...)

En el saloncito siempre es hoy, siempre es ahora.
Dejaos seducir por la magia de la ternura.
Paz y bien, mis chic@s.




...perder el aliento,
morirnos de ganas...

jueves, 18 de diciembre de 2014

** GUERRERAS AL PODER :-)




Como bien me apuntaba alguien que se pasea por el blog (¡¡gracias!!), falta un post sobre las guerreras. Cierto.  Se está disputando el europeo de balonmano y yo muda, ¡no puede ser! :-)





Y es que las chicas de Dueñas están inmensas pese al bachecillo del otro día. Pero son un equipo -con mayúscula- y esa es la magia que transmiten. Juntas. Todas remando hacia el mismo objetivo. Da igual que en liga sean rivales, no es necesario ni que sean amigas... pero sí son compañeras y eso se nota en pequeños gestos cómplices que dice mucho y bien de las bonanzas de practicar un deporte en equipo.





El partido de ayer fue espectacular. No quizá a nivel técnico -nada que objetar, en cualquier caso- pero sí, sobre todo, a nivel de trabajo en equipo, de serenidad, de querer el bien común. Esa es la clave del éxito. Hay jugadoras que me apasionan (Nerea Pena, Carmen Martín y Silvia Navarro, mis favoritas) y otras que me gustan menos, aunque sean clave dentro del equipo (Cabral, Mangué, Aguilar, Chavez). Pero sea como fuere, ayer dieron un recital de balonmano bien hecho.





Confieso que no apostaba en absoluto por la victoria -cualquier equipo escandinavo es tremendamente poderoso; el balonmano es religión por aquellos lares- pero lo cierto es que las guerreras gestaron un gran partido y el resultado final las llevó de la mano a la semifinal. Ole y ole. Una pena que Jorge al final no se llevara a Ainhoa Hernández (del Zuazo) al campeonato, pero estoy segura de que esa chica tiene mucho futuro y la veremos en la selección. Solo es cuestión de tiempo.




Mañana contra Montenegro; intuyo un partido intenso y complejo, esperemos que las guerreras saquen sus mejores armas y se lleven el gato al agua. ¡Suerte chicas! O mejor que suerte, haced las cosas como vosotras sabéis ;-)

Besitos, mis chic@s.
El saloncito estará abierto de 9:00 a 21:00 a partir del domingo 21.
¡Os espero!




martes, 16 de diciembre de 2014

ADMIRO...




...la generosidad de los pequeños detalles, porque hablan de un corazón grande y de un alma que no daña...

...la gente que no radicaliza nada, ni siquiera el amor, porque querer demasiado nos priva de libertad y nos impide querer bien...

...la honestidad, la sinceridad y la lealtad, porque poder confiar en alguien es saber que no vamos a estar sol@s, pase lo que pase...




...la bondad, la humildad y la sencillez como modo de vida; me gusta la gente que lo hace todo más fácil, que evita conflictos, que relativiza con ternura, que acaricia simplemente siendo...

...a los luchadores y a las luchadoras incansables, que esconden mucho dolor tras sus sonrisas, que lo intentan siempre una vez más, que recomponen sus caminos reinventándose con más ganas...

...a la gente que sabe poner cada cosa en su sitio, que sabe que hay un tiempo para todo, que gestiona sin conflictos (innecesarios) el lugar exacto que ocupa cada persona...




...la paciencia que lo llena todo, la que ofrece paz...

...a quien respeta la naturaleza por encima de otras muchas cosas; a quien la cuida, a quien se compromete con ella y por ende, a quien siembra un futuro mejor...

...la inteligencia...

...a quien tiene la capacidad de dar importancia solo a lo verdaderamente importante...




...a la gente que ve mucho más allá de las apariencias, que se deja sorprender, cautivar, hechizar...

...a los hombres -en masculino esta vez, sí-, que son resolutivos, que saben gestionar sus cuitas sin que nadie les esté poniendo siempre una red; los hombres trabajadores, fuertes, gentiles, detallistas, tiernos, cariñosos, sensibles, románticos. Los hombres que lloran y no se esconden. Los hombres que entienden que las tareas del hogar son tareas ineludibles y que dichas tareas no tienen género ni nombre propio...




...el trabajo personal, la reflexión y la autocrítica, porque son la base de la inteligencia emocional; y la comunicación con personas que son capaces de reconocer sus propios errores así como de alabar las virtudes ajenas, son personas que nos hacen crecer...

...la ambición en su justa medida, la que no necesita pisar a nadie para florecer...

...a la gente que llega a todo, que nunca dice "no tengo tiempo", que también  sabe delegar y disfrutar de no hacer nada...




...la gente que saborea su sexualidad, que ejerce un sexo sano y responsable, que sabe que su cuerpo es su templo, que ama con generosidad y que desea, sobre todo, el placer ajeno...

...a quien dedica parte de su tiempo a hacer deporte, que desconecta por un rato de quehaceres y obligaciones, que no dice que no a una pachanga con l@s amig@s, que inculca esos valores implícitos...

...a quien se compromete con una mascota y la convierte en un@ más de la familia...



Mil besos, mis chic@s.
Os espero al calor de la ternura.
:-)