miércoles, 16 de abril de 2014

** PASCUA...




Suena a tópico estos días, pero da igual: mucho cuidado en la carretera. 
Coduzcamos descansados, atentos, serenos (lo del alcohol y las drogas, por obvio, lo doy por sabido).
Llevemos el coche en condiciones, seamos consecuentes con las indicaciones de tráfico (un stop es un stop. No es discutible).





Felices vacaciones, mis chicos.
Aprovechad para descansar (cuerpo y mente), para ver otras caras y escuchar otras cuitas; aprovechad para conocer otras culturas, otros sitios, para hacer fotos nuevas. ¡Haced muchas fotos! Que son historias que se atrapan y con el tiempo es bonito saborearlas...

Disfrutad.
Amad.
Reid.
Soñad.

Y sabed que las puertas del saloncito están siempre abiertas para vosotros.
Paz y bien.





jueves, 10 de abril de 2014

** LAS LEYES DE LA ESPIRITUALIDAD



Ya os he contado en otras ocasiones que no soy muy dada a encasillarme en ningún estilo filosófico ni religioso ni espiritual; creo que de todo podemos (y debemos) aprender y cada opción (y cada persona) nos aporta para convertirnos en el ser especial y único que somos. No me gustan las etiquetas, la verdad. Y no me gustan, entre otras cosas, porque nos condicionan, porque suelen ser injustas, porque no matizan y porque como seres en constante evolución que somos, vamos cambiando a lo largo del tiempo. Y quizá el adjetivo que nos definía hace años, ya no nos define. O incluso el de hace cinco minutos.

Por ello, hoy os traigo las leyes de la espiritualidad que se enseñan en la india. Considero que son una forma romántica de entender muchas de las cosas que nos pasan pero... ¿por qué no creer que las cosas son así? Si os sirve, estupendo. Si no, también. Yo hoy me quedo con eso de que las cosas llegan cuando deben llegar (ni antes ni después) y lo que llega, siempre es la opción correcta. El camino que tomemos y la forma que le demos ya es nuestra propia quinta ley espiritual.




LEYES

La primera dice: "La persona que llega es la persona correcta".

Nadie llega a nuestras vidas por casualidad; todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. 





La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".

Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.





La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto".


Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.



Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina".

Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.


Creo que no es casual que estén leyendo esto; si este texto llegó a nuestras vidas hoy es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado".



Siempre sois bienvenidos en el saloncito.

En el momento en que os encontréis... 
en el descanso en el camino, en la cima, en la ladera; 
en el desasosiego y en la paz.
Compartamos nuestras propias leyes... 




lunes, 7 de abril de 2014

** NO QUIERO GRISES :-)



Quizá no (siempre) soy fácil; sobre todo porque la cabeza me funciona rápida y el corazón se implica al 100 % en cada proyecto de mi vida. Todo lo que hago, lo hago con pasión, con vehemencia y delirio; porque si no es así, ni lo intento. En éso -lo confieso-, soy bastante radical: no me gustan las medias tintas, sean del tipo que sean.

Y aunque no comparto la filosofía peterpanera, hay una cosa que considero básica e innegociable en mi vida: a mí solo me valen las cosas que sostienen mi interés, que mantienen la magia. Si decae el entusiasmo, decaigo yo también. No valgo para lo gris, para lo neutro, para lo indefinido (que no hay que confundir con espontáneo). Lo que no me aporta emoción, no va conmigo. Siempre espero un detalle, un suspiro, un susurro, un aleteo que mantenga en vilo los latidos de mi corazón.




Sé, asimsmo, que esa presión agobia. Pero es condición indispensable para mi apuesta. En el trabajo, en el amor, en la amistad, en los hobbys. Todo tiene que aportarme, cuestionarme, hacerme entrar en crisis... hacerme crecer, en definitiva. Quiero que las cosas me hagan sentir admiración, que considero que es uno de los sentimientos más complicados de conseguir. Hay que sentirse afortunado, dar gracias cada día por la gente que tenemos cerca. Hay que sonreír sin motivo, hay que tener el cuore contento...





...porque si no es así, corremos el peligro de convertirnos en tierra yerma, en desierto, en erial baldío. Corremos el peligro de la amargura, de la tristeza vital, de la desmotivación, la dejadez y el pasotismo. Y de ahí es muy difícil poder salir. Hoy leía por ahí que "si  hoy vas a cometer errores, que sean nuevos". Me gusta. Lo pasado ha de servir para aprender y procurar no volver a equivocarse; lo que ha de venir, hemos de afrontarlo con ilusión, con esperanza y con una pizca de fe (del color que sea). Y el aquí y el ahora, sentirlo, saborearlo, exprimirlo, soñarlo. Y dejar que el sol vuelva a salir de nuevo al día siguiente.

Mil besos, mis chicos.
Este mes de Abril más horario para compartir ternura en el saloncito.
Aprendamos a ser (muy) felices con cosas pequeñitas.
Paz y bien.