domingo, 17 de julio de 2016

** DE LA FELICIDAD Y OTRAS COSAS...


(potrillo desbocado...)

En puertas de mi cumple (44, que no parecen pero están ahí ;-D), he decidido reducir mi lista de deseos a uno único: sólo voy a hacer aquello que me hace verdaderamente FELIZ. Porque me lo he ganado, porque me lo merezco y porque me da la gana. Una muy real gana.

He decidido no perder el tiempo lamentándome, no invertir en gestas sin futuro, no pelear necedades, no discutir estupideces y no soñar imposibles. Así, grosso modo. Por lo que he decidido, asimismo, cuidar de mi misma y de mis necesidades. A saber...

...necesito (quiero, me merezco) PAZ. Con gente de bien. Con corazones grandes. Con personas que siembren luz, ternura y amor. No quiero egoístas, No quiero tirapiedras. No quiero amargura, ni zancadillas, ni desasosiego, ni dramas. Paso.





...necesito (quiero, me merezco) GENEROSIDAD. La de la espiritualidad, la de los afectos, la de los abrazos que curan, la de las risas compartidas. Personas y proyectos que enriquezcan, que me hagan crecer, que me devuelvan un feed back sincero.

...necesito (quiero, me merezco) sencillez. Cariño. Calidez.
Orden. Algo más que miguitas. Dulzura. Emoción.
Y pasión.
Sin duda.



















Y en puertas de mi cumple, os doy mil gracias por seguir estando ahí;
por quienes seguís confiando, por quienes os dejáis mimar. Por ser.
Por regalarme momentos auténticos.
Por enseñarme de la vida, por permitirme seguir enamorada de mi trabajo.
Cuidaos mis chicos.

Cierro el saloncito unos días pero el 26 de Julio (martes) abro de nuevo las puertas.
Para seguir haciendo magia...

Paz y bien.



miércoles, 11 de mayo de 2016

** PUES... ¡GRACIAS!




Creo que una actitud imprescindible en la vida es la de ser agradecido. A quien sea -a Dios, al Karma, a Budha, al universo o a la energía de los chakras que alimenta el alma-, da igual; el caso es que empezar cada nuevo día agradeciendo una nueva oportunidad para enmendar y redirigir los latidos de nuestros pasos es un bálsamo que nos genera positivismo y que nos dispone a dar y a recibir en clave de amor.




Dar las gracias implica humildad, sencillez, generosidad, apertura. Implica estar en paz con uno mismo y por ende, con el mundo. Al menos en una medida más o menos sensata, que siempre hay piedras en el camino que nos toca sortear. Yo confieso, -con la boca pequeña, lo sé- que mi paz se torna tormenta al volante, cuando me posee Mss. Hyde o cuando la ineficacia de la burocracia me salpica... mis más sinceras disculpas al cosmos ;-D.





Dar las gracias es un acto de bondad y genera una corriente de empatía y bienestar. Y pese a todo, se nos olvida hacerlo en múltiples ocasiones. No sé si es genético, cultural, educacional o un poco de todo, pero me da la sensación de que nos resulta mucho más fácil el enfado, el grito, el reproche. Lo explosivo en negativo, la crítica, la venganza. Y perdonar (que es el mayor ejemplo de gratitud) se queda relegado a un ejercicio en peligro de extinción.





Pedir disculpas es un hábito que vamos perdiendo con el paso de los años. Más o menos cuando vamos perdiendo la inocencia y la valentía de la niñez en la que jugar es el trabajo más serio que tenemos la obligación de realizar. De repente, dejamos que el odio y el rencor aniden en nosotros y nos deslizamos entre sus sinuosas avenidas, oscuras y dolorosas. Porque guardar resentimiento nos hace daño a todos los que participamos de él.

Bien es cierto que no siempre hay que olvidar (que una cosa es un malentendido y otra muy distinta una maldad) pero sí hay que hacer lo posible por dejar a un lado diferencias y equívocos, y avanzar. Todos tenemos derecho a equivocarnos y también a ser perdonados. Y evolucionar. Y volver a caminar juntos. Y quererse de nuevo. Hay agravios que pueden resultar imperdonables, puede ser, pero seremos muchísimo más felices si no tenemos presente, a cada minuto, el error, el fallo, el desacierto; si aprendemos a relativizar, que es un verbo que está lleno de esperanza y de segundas oportunidades.





Así pues, aprovecho estas líneas para dar las gracias a la gente de mi vida.

Gracias a mis chicos, a los que seguís confiando en mis manos y no me falláis nunca, a los que llenáis de luz el saloncito y volvéis, una vez más, con vuestras historias maravillosas.

Gracias a quien siempre tiene un ratito para regalarme magia, un ratito para latirme fuerte, para hacerme tocar el cielo.

Gracias a mis chicas.
Y gracias, también, a quien se quedó en el camino.

De corazón.
Paz y bien, mis chicos.




sábado, 9 de abril de 2016

**SI TE VIENES A BAILAR...




De vez en cuando hay que liarse la manta a la cabeza (expresión acuñada durante la batalla de Cuarte en el 1094. El Cid convocó a sus hombres y les dijo: “Al alba vedremos si la astutia de la nocte nos asistiere: liguémonos los mantos a la testa como si turbantes fueren e ataquemos sin mirar tras nos”. Aunque la batalla se venció las bajas fueron numerosas, por lo que la expresión comenzó a utilizarse como sinónimo de un acto aventado e irreflexivo) y soltarnos el corsé. Que ser responsable (y seguramente pelín sosaina) está más o menos bien como hilo conductor de la vida pero eso al final marchita un poco. En plan acelga. También hay que despeinarse y cantar bajo la lluvia; y ser groseros e irreverentes y locos y soeces y sinsorgos. Hay que jugar como los niños y reír para liberar el alma. Que si no reímos, enfermamos. Y enfermamos mucho (por dentro y por fuera). No hay mayor medicina que la buena compañía que ilumina, que susurra, que nos hace soñar. De vez en cuando hay que ser políticamente incorrectos, insensatos, aventureros y deslenguados; hay que arriesgar, saltar, ¡¡gritar!!. Y hay que cambiar lo establecido y salir de la puñetera zona de confort en la que nos empeñamos en acampar. 





Subir a un árbol, esconderse, coger flores, cantar, volar. Y sobre todo, sobre todo, amar sin miedo y sin límites porque todo lo que se da con generosidad,  se recibe de vuelta multiplicado con creces. Complacer a otra persona es sembrar para uno mismo. Como en el sexo. No hay mayor regalo que un partenaire espléndido que busca, ante todo, el disfrute ajeno, que experimenta, que cuida. Que cuida. Y que acoge cada miedo, cada complejo y cada herida y los transforma en fuegos artificiales. (Aprovecho, con todo mi cariño y todo mi respeto, para dar las gracias a la gente que, de un modo u otro, ha sido parte de mi vida y ha dejado su huella en mi camino). ¡¡Viva la gente generosa!! No hay tanta...

Dejémonos sorprender; soltemos lastre, ataduras, mochilas y piedras. Hagamos más divertido el camino; seamos portadores de luz y de sonrisas. Porque vivir la vida en clave positiva nos permite no dejar de bailar aunque no tengamos la melodía deseada. Y solo así seremos capaces de ver cosas bonitas donde solo parece que hay oscuridad.

Adelante siempre, mis chicos.
Siempre.
Os espero al calor del saloncito....




...mil estrellas que contar,
contigo...