domingo, 17 de abril de 2011

** FÚTBOL, MUJERES Y ROCK 'N ROLL (I) ;-)

Creo, sinceramente, que al mundo del fútbol le faltan mujeres. Que sí, que no me he vuelto loca. Y no me refiero a que hagan falta animadoras con buenas tetas y culos espectaculares, no (que incluso puede que ya haya, casi seguro). Me refiero -y lo digo de corazón- a que si hubiera mujeres ofreciendo su visión sobre el entrenamiento -pautas temporales, prevención de lesiones, trabajo global, propiocepción...- estoy segura de que el número de lesiones disminuiría considerablemente. Así como el tiempo de recuperación y la posibilidad de futuras recaídas. Por partes.


Hemos quedado (¿no?) que entre hombres y mujeres hay diferencias sustanciales -físicas, mentales, espaciales, sexuales...- que nos hacen distintos pero, sin duda, complementarios en muchos aspectos y en muchas ocasiones. Otras veces funcionarán mejor otras fórmulas, de acuerdo, así que en realidad  la idea más inteligente será la de rodearnos de aquellas personas que nos resulten positivas y enriquecedoras para la contienda que nos ocupe en cada situación, independientemente de su género.

La pena del fútbol de élite, bajo mi humilde punto de vista, es que es un mundo en el que a las mujeres no se nos permite demostrar lo que sabemos. Profesionalmente hablando. A las mujeres nos persigue una fama bastante deplorable con respecto a nuestra implicación en el mundo del deporte rey; como si no supiéramos bajarnos de los tacones ni pudiéramos prescindir del maquillaje para seguir desconociendo qué es un fuera de juego. Es una forma bastante burda de definirnos pero bastante manida socialmente.


Aunque las generalizaciones siempre son injustas y suelen no ser representativas de la realidad, esta vez voy a arriesgarme un poco basándome en mis experiencias, en mis vivencias y en las conclusiones de mis trabajos, que han sido muchos y variados. Por la cantidad de gente que ha pasado por mi vida y por la cantidad de profesionales con los que he tenido el gusto (casi siempre ;-D) de trabajar. Argumentando, que es gerundio.

1.-Las mujeres diseñamos los planes de acción de un modo mucho más global que los hombres; planteamos objetivos a largo plazo y tenemos más paciencia cuando los resultados tardan en llegar.

Bien es cierto que la liga de fútbol tiene sus propios entramados y el presente es básico, ya que cada punto que se sume cada jornada puede resultar vital en el devenir final. De acuerdo. Pero, por ejemplo, forzar impacientemente, a un jugador que sale de una lesión y que ofrece una recuperación más que dudosa, es una táctica arriesgada y poco inteligente. Que infiltrar puede resultar útil en un momento, pero no puede ser el elemento recurrente, porque a la larga es más perjudicial que beneficioso.

2.-Las mujeres buscamos soluciones variadas; entendemos que hay más de una forma para llegar al mismo fin y que es necesario cambiar de pautas, según a quien se las debamos aplicar.

Una rotura fibrilar, por ejemplo, tendrá patrones de comportamiento bastante similares en una persona y en otra. Pero, seguramente, esas dos personas serán muy diferentes y por lo tanto, presuponer que hay que trabajar de la misma forma sólo nos conducirá a NO ofrecer la mejor de las soluciones posibles por no evaluar todas las variables. No se trabaja igual cuando el peso, la alimentación, la musculatura, la densidad ósea, la psicología propia... difieren.


3.- Las mujeres tenemos una capacidad casi innata de ser humildes y sencillas. (Que sí, que tampoco se me ha ido la pinza esta vez ;-D). Creo que nos adaptamos como camaleonas y que tenemos una disposición natural para el bienestar ajeno.

Quizá podemos llegar a ser malvadas entre nosotras -la envidia es un mal extendido, de acuerdo. Y confieso que aunque me encanta ese anuncio de los cheetos, en los que una mami pringa la chaqueta de otra mami por ser pelín estirada y tocapelotas, no deja de ilustrar de un modo muy gráfico, cómo podemos llegar a vengarnos las mujeres. Técnica y táctica, diría yo. Inteligencia y saber hacer. Dos piezas básicas del éxito. Pero al fin y al cabo, lo que demostramos es que tenemos recursos y herramientas para buscar la mejor de las soluciones, relativizando los pormenores del día a día.


4.- Las mujeres con vocación educativa, buscamos enseñar para que en el futuro no se repitan los mismos errores. No nos preocupa que haya quien sepa más que nosotras; es más, lo agradecemos, porque eso supondrá un aliciente extra y un motivo básico para admirar a alguien. Sin admiración, no hay magia, no hay pasión. Y trabajar con personas cuando no existe la magia ni la pasión, acaba resultando insoportable.

5.- Las mujeres podemos abrir las miras en un radio mucho más amplio que los hombres. Nos gusta formarnos, saber, entender de muchas cosas aunque no lleguemos a ser maestras de todas ellas. Quizá por naturaleza, por necesidad o por supervivencia genética, pero el caso es que podemos y sabemos hacer muchas cosas con un alto grado de excelencia. Y además no caemos en etiquetas sexistas, a no ser que la sociedad se empeñe en ponérnoslas. Si me dedico al fútbol, no soy ni más ni menos femenina que otra mujer a la que le horroriza el deporte, por ejemplo.


6.- Las mujeres disponemos de un sexto sentido (¡divina intución!) disfrazado de inteligencia emocional. O viceversa. Tenemos una gran competencia en lo tocante a interpretar el lenguaje no verbal y una necesidad básica de entender. Así que podremos estar pendientes de señales y signos para poder extraer las conclusiones más acertadas y ajustadas a las realidad.



A modo de breve resúmen...

La mujer:
  1. Se orienta hacia la gente, tiene más posibilidades de establecer relaciones interpersonales óptimas.
  2. Es predominantemente verbal, afronta los problemas hablando, rara vez incurre en violencia.
  3. Es sumamente emotiva.
  4. Posee un alto grado de intuición.
  5. Se apasiona más por las tareas que emprende, proyecta sus emociones y su propia identidad en el trabajo que lleva a cabo.
  6. Se interesa por los detalles humanos y personales, así como por las anécdotas.
El hombre:
  1. Se orienta hacia las cuestiones prácticas, las tareas, las obligaciones y las cosas, más que hacia las personales.
  2. Es predominantemente físico, afronta los problemas actuando, y en las discusiones puede llegar a ser agresivo.
  3. Es sumamente práctico.
  4. La intuición decrece para dar paso a la lógica.
  5. Realiza sus tareas de manera intensa y objetiva; mantiene su identidad al margen del trabajo.
  6. Se interesa más por los hechos y los datos.

 
Dicho lo cual, creo que con más mujeres en los banquillos de primera división de fútbol, habría cosas que podrían funcionar muchísimo mejor.
Mañana, más.
Que este tema es rico, enriquecedor y suficentemente amplio como para aprender siempre algo nuevo... 
Feliz,
tierno,
y amoroso lunes... 



"... lo que yo quiero,
corazón cobarde,
es que mueras por mí..."

 

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