lunes, 22 de noviembre de 2010

** OBSESIONES, MANÍAS, COSTUMBRES Y PECULIARIDADES VARIAS

No tengo grandes obsesiones -creo- pero sí pequeñas manías, quitándole todo el sentido negativo que se le otorga al adjetivo en cuestión. Suele pasar que esos antojillos se disfrazan de personalidad (;-DDD) pero lo cierto es que todos adquirimos un estilo, una forma y una dirección a la hora de actuar y eso es lo que nos hace únicos y especiales. Una de estas extravagancias es que, aunque en mi día a día visto de modo informal y deportivo, cuando voy al gimnasio me gusta verme (y sentirme) femenina y conjuntada, mireudpordónde ;-D



Casi todas las mañanas voy al gim; me encanta hacer deporte y añoro una de esas puertas que antaño anduvo abierta con, creo, bastante tino: la instrucción deportiva. Fuí monitora de aeróbic, de bailes variados, de tonificación y de musculación durante varios años.Me encanta(ba) enseñar. Recuerdo cuando cogí el gimnasio; nadie me conocía, claro y en sala tuve que demostrar que sabía mucho y bien, por ser mujer y porque mis abdominales se resistían a ser parte de mi horizonte ;-DDDD En mis clases de tonificación -que empecé con dos alumnas y acabé con una media de 40-, trabajaba porque mis alumnos cuidaran su salud y aprendieran a escuchar a su cuerpo. Me encantaba ver los avances en fuerza y en potencia; me encantaban los chicos que se animaban con danza del vientre y me emocionaba ver el esfuerzo y la fe de mis chicas con enfermedades crónicas... Echo de menos las clases, la verdad.




Y digo yo que, de esos años de íntima coquetería profesional, ha quedado en mí la estela de verme  medio mona cuando entreno.Una ropa que sea graciosa, un top que conjunte pero a la vez que destaque, unas zapatillas adecuadas... Porque otras cosas, pase, pero el calzado es parte básica -imprescindible, más bien- del atuendo de cualquier deportista.



Hay que elegir SIEMPRE un buen calzado. No quiere decir que sea el más caro de la tienda pero sí el que nuestro cuerpo necesita. Lo primero es escuchar a nuestros pies, a sus necesidades. Yo conozco los míos al dedillo, así que por mucho que me empeñe, sé que hay modelos que jamás encajarán en mi horma. Esto, por descontado, quiere decir que quizá algún día los reyes me traigan unos Louboutin (porfa, porfa) pero posiblemente, se queden para lucirlos en sesiones...de índole más superficial ;-D Hay que atender, asimismo, la relación entre el puente y el tamaño de los deditos, hacia dónde pisamos, la altura del empeine y la anchura de la base. Y hay que ser conscientes de nuestra densidad ósea, para saber cuán fuertes son nuestros tobillos y hacia dónde basculamos nuestro centro de gravedad con respecto a la cadera. Los pies son el eje conector y les prestamos menos atención de la que se merecen.




Por eso, elegir bien el calzado deportivo, así como el del día a día, es una apuesta de salud y por ende, de bienestar para nuestro cuerpo. Los talones han de estar descansados (también exfoliados e hidratados) y el borde externo, relajado, como resultado de un buen apoyo. A la hora de acostarnos, debemos sentir que nuestros pies están en calma; es bueno realizar un ejercicio de propiocepción para entender qué información nos dan. También mantener una temperatura adecuada es importante. Y para éso, los calcetines son otra de las prendas básicas. Igual que las zapatillas, los calcetines hay que elegirlos en relación a nuestra piel y a sus características. No valen todos, ni todos valen para todo. Es muy útil reconocer los componentes (algodón, nylon...) y saber cuáles se adaptan a nuestras particularidades. Son variables que deberíamos tener en cuenta siempre. Por ello, con todo mi cariño, os recomiendo que nunca nunca nunca entrenéis sin calcetines. Nunca. Es insaluble, poco higiénico y agresivo para nuestra piel. El calcetín protege y ayuda a regenerar la piel (sin hacer magia, eso no). Otra opción es utilizar un calzado diseñado expresamente para no usar calecetines, pero no hay diseños para todos los deportes. Y aprovecho, igualmente, para recordaros que las chancletas tampoco son el calzado idóneo para entrenar los músculos. Las chancletas, para la piscina ;-)



Y todo esto, porque os contaba que me gusta ir arregladita al gim. Total para sudar y resoplar como si se acabara el  mundo ;-DDD Pero es que no hay que dejar de jugar a la seducción ni cuando el sudor nos baña de endorfinas...



¡Bonita y dulce semana,
mis chicos!

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