lunes, 13 de septiembre de 2010

** LA TERNURA EN LA HOJA DE RUTA ;-)

El otro día hablaba con un sabio sobre la ternura como estilo de vida; la ternura como forma de entender las relaciones, de actuar, de ser espontáneos. Mi sabio -eso de interactúar nos avanza un estadio en los posesivos-, me decía que sólo se puede reproducir lo que hemos apre(he)ndido en la infancia y que según el filtro por el que nos han tamizado, así actúamos cuando nos convertimos en adultos. Es una teoría, qué duda cabe; una teoría no exenta de cierta razón pero excesivamente negativa, bajo la óptica de cualquier persona que crea en la educación; o más que en la educación -que también tiene pegas, y muchas-, para quien crea en la posibilidad de cambio (a ver si matizando así, no se me tira nadie a la yugular...).




Yo sí creo que las personas podemos cambiar; podemos moldearnos, amoldarnos, ajustarnos, innovarnos, convertirnos, transformarnos... (la de sinónimos que tiene el verbo en cuestión, ¡vaya!). Incluso reinventarnos, que desde mi humilde punto de vista, es imprescindible hacerlo, sobre todo cuando los ciclos, las puertas, las ventanas -del tipo que sean- piden ser cerradas. A veces para no volver a abrirse.


La ternura es una de esas ¿aptitudes? que podemos introducir en nuestra hoja de ruta (lo tomo prestado, J, ¡gracias!) Podemos hacer consciente la forma que tenemos de expresar nuestros afectos; podemos medio entender por qué, cómo y cuándo amamos, besamos, abrazamos, acariciamos y sonreímos. También por qué, cómo y cuándo necesitamos ser amados, besados, abrazados, acariciados y sonreídos. Y otros tantos matices que se dan en nuestra afectividad, que varía según con quien nos relacionamos, en qué momento de nuestra vida lo hacemos y con qué intención lo buscamos. En realidad, vivimos en un eterno punto de partida. Somos hijos, padres, hermanos, amigos, amantes...siempre.




Y en esta ternura que puede llegar a dar color a toda una escala de valores, hay un elemento importante que se ha denominado Inteligencia Emocional (término acuñado por el Dr. Peter Salovey y el Dr. John Mayer en 1990). Es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Imprescindible, se mire como se mire. Y dando un pasito más allá, el equilibrio emocional nos lleva a “ser conscientes de lo que hacemos, y tener la seguridad de que estamos donde queremos estar, haciendo lo que queremos hacer”.


Retomo.
¿Se puede aprender la ternura?




Y para otro día...
¿Hacemos siempre aquello que de verdad queremos hacer?



De lunes, pequeño homenaje.
Por lo que fue, lo que es y lo que será.
Por tener el alma siempre dispuesta
a la ternura de la amistad...







Porque siempre estás
Cuando toca reír
Cuando toca llorar conmigo
Porque siempre me das
Lo mejor de ti
Y no esperas que yo haga lo mismo.

Porque entre tú y yo siempre hay algo ahí
Que nos mantiene unidos
Porque el corazón sabe distinguir
Entre lo sano y lo podrido

Porque ayer y hoy
Somos tan iguales
Siendo tan distintos

Si tú vas yo voy
Si yo voy tú vas
Siempre a nuestro ritmo...

Porque no te escondes
Porque me levantas
Cuando estoy rendido

Porque me respondes
Cuando me haces falta
Porque eres mi abrigo
Cuando llega el frío
Cuando llega el frío...

Porque das la cara por mí
Porque puedo contar contigo
Porque siento que estás ahí
Porque todo lo compartimos

Porque siempre queda un lugar
Que todavía no descubrimos
Porque lo nuestro sigue igual
Y mira todo lo que ha llovido

Y mira todo lo que ha llovido...

Porque tú sabes escuchar
Porque te gusta charlar conmigo
Por todo esto y por mucho más

Tu eres mi amigo...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hummmm, ternura. ¡tanto qué decir!. Ahora no tengo tiempo pero me gustaría leerlo despacio, disfrutar y dejar alguna huella que otra.
Un beso.
P.D. Me da miedo la última frase.

Anónimo dijo...

Ya estoy aquí. Uffff...me ha emocionado este post. Claro que, si yo era sensible, ahora ni te cuento. Las canciones o letras de amistad, adioses... me ponen un nudo en la garganta, ja,ja. No sé si esto se me llegará a pasar algún día. Pero, también te digo otra cosa; nunca pensé que pudiera sentirme tan herido, me han tocado en la médula de la persona y me entristece hondamente pero no reniego de mis sentimientos. Que a estas alturas sea capaz de emocionarme así, de saberlo expresar, de apasionarme como lo hago, de buscar la mirada de la gente, ¡siempre miro de frente!, ¡a los ojos!, de vibrar ante la belleza, de enternecerme, de desear, de amar...lo considero una bendición.

¡Claro que podemos cambiar! De hecho,cambiamos continuamente. ¿O es que pensamos y actuamos igual que cuando teníamos 20 ó 30?. Otra cosa es que eso lo consiga la educación formal. Me declaro un antisistema de la educación actual.

Joé, parece que me dan cuerda. Me gustaría meterme con lo de hacer lo que queremos, pero mejor lo dejo para otra ocasión.

Te diría tantas cosas...tantos pensamientos, cabilamientos, emociones...Soy una presa a punto de reventar de tanta palabra contenida.

¡Que la ternura te acompañe en todo el fin de semana!.

Un beso.