De la cocina estoy aprendiendo una cosa maravillosa: que a fuego lento tooooodo queda mucho más rico. Las patatas para una espectacular tortilla (la tapa para darle la vuelta también tiene mucho que ver, lo confieso), las verduritas pochaditas para un pollo rico rico, el propio bizcocho (con el horno a poco calor queda muchísimo más esponjoso...) Así que visto lo visto, he decidido aplicarlo a mi vida, que reconozco que no es uno de mis fuertes (a excepción de mi trabajo, para el que dispongo de toda la ternura y de la armonía del mundo): en el día a día, tengo cierto pulso impulsivo y muy Leo ;-))) Mucho mejor pararse y disfrutar suavecito, sin prisa, sin correr; disfrutar de los pequeños detalles, del tiempo invertido, de los pasitos lentos pero firmes. Creo que así se construye todo mucho mejor.
...me llenas,
me vacías,
me desarmas...
Así que me he propuesto darle una vuelta más a mis reflexiones y tomar decisiones con el alma en paz; ni en calor, ni desordenada, ni enfadada, ni a golpe de latido. No. Decisiones con serenidad. Que no es garantía de que las cosas vayan a salir bien, pero si es garantía de que nada nos quitará el sueño. Porque sentiremos que hemos tomado la decisión que acompañaba a ese momento. Decidir no es fácil, eso ya lo sabemos, pero la vida está llena de cruces de caminos y de opciones, de balanzas que se inclinan, de viajes finitos e infinitos. Y eso es lo que hará grande nuestra aventura.
Mil besos, mis chicos.
Regalaos un ratito de mimos para poner color y calor a vuestro éxodo particular...
lunes, 10 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
** ADMIRACIÓN
Creo que para enamorarse de alguien es necesario admirarle. Pero admirarle de verdad, con esa mezcla de humildad y de envidia (¿sana?), con ese lazo invisible que ansía la compañía constante, con la locura de lo irracional. Con pasión y con fe. Hay que admirar sabiendo que en un descuido, él se volverá un dios (ella, una diosa) y no podemos perdernos ese momento. Admirar como se admira lo bello, lo sublime, lo esencial. Admirar entre susurros y gemidos, entre miradas que lo dicen todo.
Admirar, v. tr.
1. Tener en gran estima a una persona o cosa
por lo extraordinario de sus cualidades.
Y lo cierto es que no es fácil admirar, no es fácil quedarse prendad@ de una persona y que el mundo se llene de color simplemente porque está. Admirar, como todo en esta vida, exige un ejercicio profundo de introspección y de generosidad. Salir de un@ mism@ para ver en el otro. Mirar dentro y descubrir. Dejarse sorprender. Entusiasmarse. Ser feliz. Hacer feliz. Disfrutar, gozar, sucumbir. Y acabar por amar. Porque el amor llega cuando hallamos, cuando ubicamos, cuando somos y estamos. Y cuando sentimos paz.
A(d)M(i)(r)AR.
A quienes habéis encontrado ese oscuro objeto de deseo...¡¡enhorabuena!!
Es un lujo compartir un querer, una predilección. Todo sabe más rico con amor....
...entrega total...
(...)
Alma Dyrgot
Una almohada para mis sueños
"¿Habéis vuelto alguna vez a ese sitio mágico que alberga todo un libro de recuerdos? ¿Ese lugar donde el tiempo se detenía, donde la risa abría el camino, donde las almas dejaron de buscarse para ser solo una? Yo volví ayer. Y me dolió tanto como supuse que lo haría. Allí seguías tú, un recuerdo vívido y tan voluptuoso que casi pude tocarte. Un cerrar de ojos con olor a ti. Unas olas. Un paisaje. Una mirada. Dos miradas. Y volviste a serlo todo para mí. Como siempre. Como nunca has dejado de ser.
Me costó decidirme a ir, no te lo voy a negar; me costó enfrentarme al miedo, a la pena, al abismo infinito que me atrapa cuando pienso en ti. Me costó mucho. Pero me lo debía. Porque quería saber si aún estabas allí. Y ¡vaya si estabas! Te quedaste tatuado en mi piel, en aquel rincón mágico..."
viernes, 31 de enero de 2014
**ESCRIBIENDO RENGLONES...

Me gusta escribir haciendo uso de paréntesis y punto y seguido. En ocasiones acoto con guiones y tras párrafos más o menos largos, voy a por otro punto. Que no suele ser un punto y final en sec(x)o (ya veis cómo puede cambiar el significado de una palabra una sola letra). También aquellos emoticonos que se usaban en los albores del chat suelen ser parte de mi narrativa (punto y coma, paréntesis, de mayúscula, pe minúscula.... ). Y la coma, para coger aire. Y enfatizar, o aclarar, o matizar.
En realidad, como la vida misma.
Siempre se me ha dado bien transmitir por escrito las cosas; me resulta un medio cómodo y cercano, aunque en general se piense lo contrario. La verdad es que es muy importante la actitud del receptor pero el hecho de poder sentarse con calma y elegir cuidadosamente las palabras, es una forma de decir, con el corazón, lo que de verdad se quiere decir. Algo que una discusión en caliente -cuando es discusión doliente- no permite, sin duda.

Bien es cierto que a cada cual nos gusta más un medio que otro y en esa línea debemos movernos, comunicándonos con el alma. La forma la elegimos en el momento en que toca. Y debemos hacer un esfuerzo importante, tanto para decir como para escuchar. Dar y recibir. Las dos partes son importantes. Las dos partes deben ser permeables y humildes.
Y como alguien me dijo una vez, qué sería de nuestra vida sin los puntos suspensivos...
...no hay nada mejor
que encontrar un amor a medida...
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